La inmensa riqueza petrolera que ha sido repartida mediante el populismo, obviamente no ha resuelto el problema.
Hace pocos años, la Universidad Católica Andrés Bello publicó un excelente trabajo sobre las causas de la pobreza en Venezuela que echó por el suelo las teorías socialistas que han prevalecido en el país. El informe descarta que la falta de educación (aunque es un factor importante), o el desigual reparto de los ingresos sea el motivo primordial de la miseria existente. Y concluye que la ausencia de crecimiento económico ha sido el verdadero determinante de la pobreza.
La principal causa de nuestra indigencia radica en que no producimos suficientes bienes (y ahora con el socialismo menos). La inmensa riqueza petrolera que ha sido repartida mediante el populismo, obviamente no ha resuelto el problema. Este radica en que casi la mitad de la población no genera entradas ni siquiera para mantenerse. Y no produce, porque no está capacitada para trabajar, y no lo está porque se ha acostumbrado a tomar la inoperancia como lo normal y carece de las motivaciones necesarias para romper el círculo vicioso de la pobreza. Pero eso sí, reclamando derechos sin la contrapartida de los deberes, forjándose minuto a minuto en el molde inestable de las circunstancias, contribuyendo cual rémoras a la desgracia del país. Pero claro está, felices y contentos con su socialista proceder.
Por muchas misiones bolivarianas que les regalen dinero, por muchas soluciones habitacionales de que se les dote, por muchas escuelitas que se les ofrezcan, lo que se hará es incrementar la pobreza, que es precisamente lo ocurrido.
Lo que se necesita es hacer una campaña de concienciación. Explicar que con un mínimo de esfuerzo, trabajo, disciplina y orden, se puede salir de la indigencia. Que existe otro mundo feliz y fácilmente asequible a todos los ciudadanos. Que el socialismo ha fracasado en todas partes y que el capitalismo es el único camino hacia el progreso. Que oiga quien tiene oídos…
Así lo reseña, Ernesto García Mac Gregor/La Verdad.

