Venezuela colisionada y desvalijada

La mayoría del país se está adestrando velozmente por la ruta de la anarquía para sobrevivir, si podría decirse así, dentro de una forzosa subcultura urbana. El creciente proceso de ruina iniciado hace 14 años ha descoyuntado el régimen corporativo y pervertido las instituciones habituales que, no obstante sus fallas, hicieron posible la convivencia democrática durante 40 años. Los sistemas judicial, legislativo, ejecutivo, policial, carcelario, vial, urbanístico y administrativo en general, se han envilecidos al punto de consentir  que“grupos especiales” operen con códigos propios seguros de quedar eximidos de toda sanción administrativa o punitiva.

La fiesta anárquica la inició Chávez al comienzo de su primer período constitucional cuando increpó nada menos que a la presidenta del TSJ para que se pronunciara respeto a que “robar por hambre no era delito”; sin embargo no se refirió qué haría como presidente para erradicar esa hambre. Sin duda la frase tuvo repercusión porque fue asimilada por quienes no sólo roban sino que asaltan, secuestran, asesinan sin que la mayoría de esos delitos sean penados. El 93% de los miles de homicidios anuales queden impunes. Los matones tienen su propia ley. Esa neo ontología del perdón se refleja en todas las prisiones pues la autoridad no es ejercida por el Estado sino por los llamados PRANES que operan con códigos propios.

Yéndonos a las calles, basta circular por cualquier vía urbana para padecer del despotismo de los motorizados que ostentan supremacía ante las narices de la autoridad sin importar su rango ni jerarquía. So pretexto de ser trabajadores honestos, como si los otros no lo fueren, se apoderan de vías y calzadas convirtiéndose de hecho en dueños y señores del sistema de circulación automotor con patente para agredir a quienes osen interponerse en sus movimientos pendulares. En otras palabras, también gozan de códigos propios arrinconando el derecho de los otros.

El salto anárquico alcanza el sumun en los encumbrados Colectivos que autorrevestidos de autoridad pública y apertrechados de sofisticados armamentos, han tenido la intrepidez de demarcar áreas de exclusión a las que está vedado el acceso de personas no autorizadas aunque pertenezcan a cualquier jurisdicción legalmente reconocida. Pánico causa el caso del homicida del escolta del ministro Ramírez recluido en la sede del CICPC ubicada en Catia. Un grupo de 50 personas armadas, integrantes de un “Colectivo”, a bordo de motos de alta cilindrada, intentó rescatar al presunto criminal como se hacía en el Lejano Oeste a sabiendas que se le seguía un proceso judicial en concordancia con los cánones legales.

Lo mismo sucede en el área inmobiliaria. Decenas de inmuebles han sido confiscados a la brava, ostentando fuerza y poder, sin que prive proceso alguno de indemnización acorde a lo pautado en leyes especiales y generales. En otros términos, cada funcionario de ámbito municipal o estatal se arroga la potestad de quebrantar el orden constitucional y asumir la tutela a su modo. “Lo hago porque puedo”.

El Régimen ha entrado en colisión consigo mismo porque se ha inhabilitado de hecho para asumir las riendas del país dentro de la institucionalidad. No sabe o no puede hacerlo ya que todo depende de un caudillo que se mueve por los parámetros de la fuerza; no de la civilidad. Cuando discurren contingencias que no alcanzamos comprender mediante una simple lógica, es que ante nuestras narices acaece un cambio cultural que claramente nos lleva hacia la colisión. Los factores correctivos, de ocurrir, serán lentos, arduos y costosos. Por ahora hemos entrado en la fase de defendernos de nuestra propia sombra y eso no es otra cosa que el pináculo de un sumario de degradación social.

Este gobierno no puede corregir los entuertos deformantes que ha creado porque está en capacidad disminuida para asumir las complejas tareas del Estado. ¿Qué puede esperarse de un régimen presidido por un militar que intentó acabar con la institucionalidad mediante un golpe de Estado? El manejo de la República requiere de mucha civilidad y disposición conceptiva de las que Chávez carece. La democracia se reivindica sólo a través del voto. La jornada electoral del 16-D requiere de asistencia mayoritaria para dejar constancia del destino que anhelamos. Todo lo demás es especulación.

Así lo reseña, MIGUEL BAHACHILLE M./EL UNIVERSAL

Acerca de Yuly & Oswaldo Godoy

Venezolanos que estamos en contra de la revolución socialista que dirige Hugo Chavez en Venezuela. No a la violación de Derechos Humanos N
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