La educación está asediada por la inseguridad y el vandalismo

Planteles en El Valle, Caricuao, Coche y Carapita fueron desvalijados durante el asueto navideño. Proponen vincular a las comunidades con la protección de los colegios.

Muchas escuelas, solitarias durante las vacaciones navideñas, fueron escenarios propicios para el delito. En Carapita, El Valle, Caricuao, Coche y otras zonas –tanto en Caracas como en el resto del país– hubo niños que encontraron instituciones desordenadas y despojadas de algunos objetos.
En los días de asueto robaron el comedor de la escuela Carlos Delgado Chalbaud, localizada en Coche. Isabel Rangel, directora de la institución, señaló que los ladrones entraron por el techo y rompieron cerraduras. Se llevaron licuadoras industriales, ollas, calderos, vasos y otros utensilios de cocina.
Rangel aseguró que el Ministerio de Educación tiene información sobre lo ocurrido y esperan que la semana que viene repongan los objetos robados. Pese a la irregularidad, los estudiantes han asistido a clases. Sin embargo, como no se puede cocinar en la escuela, no les han dado la alimentación.
En otros casos, los robos han comprometido el tiempo de clases. En la escuela María Taberoa, localizada en Caricuao, causaron destrozos en paredes y se llevaron equipos. Los niños aún no han vuelto a las aulas –después de tres semanas de vacaciones y un calendario con días perdidos–, dijo un representante que prefirió mantenerse en el anonimato. Aseguró que el lunes próximo habrá una asamblea de padres. Hay temores de que la suspensión sea prolongada.
Reseñas de la prensa nacional también destacaron robos en la escuela Pedro Felipe Ledezma, en Carapita, y en la escuela Miguel José Sanz, localizada en El Valle.

Educación afectada. Fernando Pereira, coordinador de la ONG Cecodap, dijo que cuando suceden estos hechos se afecta el proceso de aprendizaje. En primer lugar, señaló, con la sustracción de materiales y equipos se impide el desarrollo normal de la rutina escolar. “Se violenta el derecho a la educación de calidad, con el ambiente y los recursos apropiados”, explicó.
También, dijo el especialista, hay un componente psicológico: un niño que llega de vacaciones y encuentra una escuela destrozada o desvalijada, puede sufrir temor y angustia. “Todos tienen esa sensación, pero especialmente los niños más pequeños”.
Por eso, lo recomendable es que los maestros conversen con los alumnos acerca de lo que pasó. Que, independientemente de la edad, hablen sobre lo que sienten –indicó Pereira–, sobre las razones por las que creen que ocurrió eso en la escuela, y también sobre las soluciones.
“Ellos son importantes en la conservación del plantel. Del mismo modo, hay que comunicarse con los padres y evaluar el impacto de lo que sucedió. La comunidad educativa debe mantenerse unida para exigir la seguridad y la reposición de los daños”, agregó.

Más seguridad. Edgar Machado, secretario general del Sindicato Venezolano de Maestros, sabe de las otras instituciones reportadas como robadas. Señaló que estos hechos ocurren por la falta de vigilancia durante las vacaciones.
Incluso, dijo Machado, hay escuelas que no cuentan con vigilancia nocturna durante los días de clases. “Antes había personal que hacía guardias en las noches, pero eso poco a poco ha ido desapareciendo”, aseveró. Lo ideal, señaló, es que los cuerpos policiales hagan rondas regularmente.
En noviembre de 2012, la Agencia Venezolana de Noticias publicó que la Guardia del Pueblo patrullaba por los centros educativos de Caracas, con el fin de garantizar la seguridad y que dieron charlas a los estudiantes sobre seguridad ciudadana. Sin embargo, eso no parece haber sido suficiente para prevenir lo ocurrido en las vacaciones de diciembre.
Mariano Herrera, director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas, indicó que el problema de los robos es viejo y que lo extraordinario es que no se haya encontrado una solución.
Hace 20 años, dijo Herrera, se propuso que los jóvenes que debían prestar servicio militar obligatorio fungieran como vigilantes en las escuelas durante unos meses. Sin embargo, esa idea no se llevó a la práctica. “Esa podría ser una opción para reforzar la vigilancia”, apuntó.
Otra estrategia, señaló el especialista, es mantener una buena relación con las comunidades. “Cuando las escuelas producen satisfacción en la comunidad aledaña, los vecinos son los primeros defensores. Quizás no detengan a una banda armada, pero sí podrán actuar contra los rateros que se llevan computadoras por las ventanas”, indicó.
Ese trabajo conjunto ha funcionado en algunas instituciones, como la escuela Luis Beltrán Prieto Figueroa, localizada en la avenida Rómulo Gallegos. “La misma gente de la comunidad hizo guardias durante las vacaciones para evitar que robaran”, dijo el subdirector Fernando Medina.

Las cifras
4 escuelas de Caracas han reportado, hasta el momento, robos y destrozos en las instalaciones
120 escuelas prometió recuperar la Fundación de Edificaciones Educativas en 2013.

Así lo reseña, ARIANA GUEVARA GÓMEZ/El Nacional.

Acerca de Yuly & Oswaldo Godoy

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